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Boletín Deshazkundea


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Sobre el Decrecimiento

Deshazkundea
Por qué más es menos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Romain   
Lunes, 08 de Febrero de 2010 15:34
Redes 13 Enero 2010

 ¿Somos más libres por tener más donde elegir… o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance? El psicólogo Barry Schwartz nos da en Redes algunos consejos para no sucumbir a la perpetua insatisfacción que nos persigue en la sociedad moderna marcada por la abundancia.

 

 

 

Fuente: http://www.redesparalaciencia.com/2118/redes/2010/redes-52-por-que-mas-es-menos

 

 
Programa de salida de crisis PDF Imprimir E-mail
Escrito por Romain   
Lunes, 01 de Febrero de 2010 10:36

Un programa de salida de crisis


1. Una crítica del trabajo
Queremos acabar con la centralidad del trabajo. No significa que odiamos cualquier actividad, solo significa que preferimos los trabajadores al trabajo. Antes de producir por producir, queremos pensar lo que fabricamos y cómo. Queremos también seguir esta larga lucha de reducción de tiempo de trabajo. Así podremos trabajar menos y mejor creando en el mismo tiempo más vida social fuera del trabajo.

2. Negarse como consumidor
No queremos ser consumidores listos ni consumidores tacaños. Somos anticonsumidores. Queremos sobre todo volver a controlar lo que necesitamos, por ejemplo a través de la autoproducción y las cooperativas de producción y de compras.

3. Elegir el reparto contra la desigualdad
El 20% de la población posee el 80% de los recursos naturales. No sería tan grave si pudiéramos compensar para hacer crecer el pastel, pero si los 6 mil millones vivieran como nosotros, necesitaríamos 3 planetas, si viviéramos todos como un estadounidense, necesitaríamos 7. El crecimiento no puede ser entonces la solución. Además de eso, el crecimiento genera por si desigualdades sociales ya que el enriquecimiento de unos depende del empobrecimiento de otros. Compartir es necesario. Entonces el primero de los decrecimiento tiene que ser el de las desigualdades.
Por lo tanto, porque no podremos vivir todos como pequeños burgueses, hacemos de este modo de vida frugal pero que goza de la vida el fundamento de nuestro proyecto. Los pertenecientes al 80% más pobre sabrán imponer un ingreso máximo autorizado.

4. Relocalización contra globalización
Nuestra sociedad hace de nosotros individuos sin raíz, como tomates que crecen sin tierra. Esta globalización destruye a los humanos y al planeta. Frente a eso, proponemos lo local sin las paredes.
Tenemos entonces que apostar por la relocalización, los circuitos cortos, los recursos locales y los productos de temporada. Para defender la biodiversidad genética y la riqueza cultural. Para permitir más democracia y volver a dar la palabra a cada uno.

5. Reducir la velocidad
La sociedad productivista necesita velocidad ya que se relaciona con el "cada vez más". Vivimos la dictadura de los tiempos cortos sobre los tiempos largos y de los tiempos rápidos sobre los tiempos lentos. Esta aceleración de unos genera todavía más desigualdad. No aguantamos esperar aunque este tiempo sea necesario para pensar y construirse. El combate para reducir la velocidad es, así, un gran combate. Pasa por la invención de herramientas técnicas (embridado de motor, exclusión de los coches en el centro de la ciudad, cercanías en vez de TAV) pero también por herramientas sociales (slow-food, ciudad lenta, etc). La velocidad es algo indispensable en el capitalismo, que no puede parar de andar cada vez mas rápido; si no, se cae como un ciclista que para de pedalear.

6. Cooperación contra competencia
La sociedad productivista se nutre de la competencia. Ha generalizado el principio de competencia, y eso desde la escuela. La "deportivización" de la vida fue una manera de enseñar este "valor". La competencia es probablemente eficaz en cuanto a la progresión del PIB, pero tiene consecuencias sociales desastrosas. La historia nos ha enseñado sin embargo que lleva necesariamente a que los grandes se coman a los pequeños. Y eso porque los grandes tienen economías de escala que les permiten fabricar en grandes cantidades para vender siempre más barato.
Los objetores de crecimiento están del lado de la cooperación, condición para volver a tomar el poder sobre nuestras vidas. Tenemos que imponer el espíritu de la cooperación en la escuela, en los juegos, en todas partes. Tenemos que apoyar las cooperativas de producción, de consumo, de vivienda, el hábitat agrupado, la vida asociativa. La cooperación puede ser un principio anti-económico actualmente pero sobre todo y con preferencia un principio social y político.
Debe permitirnos dar un paso hacia adelante sin esperar un cambio radical ni un centralismo devastador.

7. La autonomía contra la dependencia
La sociedad industrial nos quita el poder de nuestra vida. Los expertos han reemplazado el ciudadano, ahora simple consumidor. Hemos perdido no solo los medios de entender pero también los medios de acción.
Pensar es saber decir no, por eso tenemos que extender nuestra autonomía, negándose, cada uno según sus posibilidades, a pactar con esta sociedad.

8. La gratuidad contra la "venalización"
El capitalismo vende todo y compra todo. Pero no denunciamos solo el hecho que cada cosa tenga un precio (que se podría resumir con el lema "El mundo no es una mercancía"), denunciamos también el hecho que este precio dependa solo de una relación de fuerza (el mercado libre). La venalización es el fin de la noción de justo precio, el fin del sueldo mínimo. Fragiliza los individuos y rompe las bases del vivir juntos.
Para luchar contra eso tenemos que extender la esfera de la gratuidad, estos bienes comunes que la sociedad ha considerado como indispensables: escuela, salud, por qué no, transporte público.

9. El jardín planetario contra la destrucción de la naturaleza
Los países productivistas actúan todos de manera totalmente irresponsable con el planeta. Se estime que más del 65% de los ecosistemas están deteriorados. Estos países han aprendido a controlar la naturaleza pero han descubierto también que la naturaleza resiste y se venga: catástrofes naturales, agotamiento de los recursos, calentamiento. Han rechazado a esta naturaleza que no consiguen dominar y hacer entrar en sus cálculos económicos.
Frente a eso, necesitamos otra relación con la naturaleza, defendiendo la diversidad y minimizando nuestro impacto.

Romain Lauféron del colectivo Deshazkundea (www.decrecimiento-eh.org). Enero 2009.
Inspirado del articulo "Un programme de sortie de crise" del periodico "La Décroissance" nº65
 
Decrecimiento y relaciones Norte-Sur: ¿hacia un nuevo modelo de cooperación internacional? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Romain   
Lunes, 25 de Enero de 2010 11:38


Rio-Limon

 

El decrecimiento nos revela que para la ciencia económica el medio ecológico en el que se desarrolla el proceso económico no existe. La economía deja fuera de sus modelos a la biosfera. Esta ceguera explica que el “desarrollo” occidental haya sobrepasado desde finales de los años 80 las capacidades de carga de la tierra. No sólo para nosotros el planeta no existe, sino que vivimos como si tuviéramos varios a disposición.

La intención de este artículo es señalar cómo la incapacidad del modelo económico occidental de tener en cuenta a la biosfera contagia también a la cooperación internacional. Por ello, entendemos que la cooperación necesita una relectura crítica de sus modelos teóricos de intervención.

Para explicitar estas reflexiones, primero caracterizaremos brevemente la cooperación internacional y algunos de sus principales rasgos, para luego revisarlos a la luz de los análisis del decrecimiento.

La cooperación internacional no tiene una definición ni unos objetivos únicos e inequívocos. A menudo se recurre de manera indistinta a términos diferentes para evocar una misma realidad: cooperación internacional, cooperación al desarrollo, cooperación Norte-Sur, ayuda oficial al desarrollo (AOD), etc.

A modo de aproximación podríamos decir que por AOD se entiende la transferencia de recursos de países del Norte hacia países del Sur con el objetivo de reducir la pobreza y promover el desarrollo humano sostenible de estos últimos.2 En este sentido, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) plasmarían lo que más se acerca a un consenso internacional sobre las pautas para reducir la pobreza y alcanzar el desarrollo sostenible.

El propósito de este artículo no es clarificar los objetivos y definiciones de la cooperación internacional, sino reflexionar sobre algunas características del modelo de cooperación Norte-Sur a la luz de los planteamientos del decrecimiento. Por ello, queremos resaltar dos grandes rasgos del modelo de cooperación que consideramos que necesitan una revisión crítica.

 

1. La cooperación como respuesta a carencias de los países del Sur

El modelo de cooperación dominante intenta responder a problemas que afectarían a los países del Sur y les mantendrían en situaciones de pobreza. Así, hasta los años 80, la cooperación internacional identificaba la falta de crecimiento económico como la mayor carencia de los países del Sur. Por ello, el crecimiento económico fue el principal objetivo de la cooperación durante décadas. Actualmente, sigue siendo uno de sus principales fines. Así, para el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, el objetivo principal de la AOD es la promoción del desarrollo económico. Se trata de promover el crecimiento económico de los países del Sur para acortar las distancias con el Norte. A partir de los años 80 han ido ganando fuerza análisis que otorgan un papel central también a carencias situadas en la dimensión social u otras dimensiones no estrictamente económicas (promoción del capital humano, de las capacidades y oportunidades humanas, etc.). El crecimiento económico ya no se ve como una condición suficiente por sí sola, aunque sigue siendo una condición imprescindible para alcanzar el desarrollo humano. En definitiva el problema de la pobreza en el Sur se reduce a una “falta”, a carencias en cuanto a crecimiento (en su dimensión estrictamente económica) y a carencias respecto a capacidades y oportunidades humanas (en su dimensión social, cultural, política, etc.)

 

2. La cooperación como ayuda voluntaria y discrecional

La AOD no constituye una obligación de los Estados donantes. Como máximo podríamos apuntar a un compromiso moral adquirido en el seno de las NNUU, pero la decisión de un Estado de “ayudar” o no hacerlo es absolutamente discrecional. La propia terminología del modelo de cooperación (“ayuda”, “donación”, etc.) nos remite a su voluntariedad y no obligatoriedad. En ningún momento aparece el derecho de los países del Sur a reclamar o exigir flujos de AOD. El modelo de cooperación se sustenta en la decisión unilateral del Norte acerca de dónde, cómo, y cuánto ayudar.

En definitiva, el modelo de cooperación consiste esencialmente en un flujo de transferencia voluntaria de recursos desde los países del Norte (vía multilateral o bilateral, mediante fondos financieros reembolsables o a través de donaciones) hacia los países del Sur, con el objetivo de paliar carencias que obstaculizarían la erradicación de la pobreza y el logro del desarrollo humano.

A partir de esta caracterización, entendemos que el decrecimiento puede ayudarnos a redefinir críticamente el marco general de la cooperación internacional.

El decrecimiento es una corriente de pensamiento emergente que pretende evidenciar la insostenibilidad estructural del modelo de crecimiento económico y la necesidad de construir modelos de sociedades alternativos que recuperen la sostenibilidad ambiental y social. Se trata esencialmente de recordar algo evidente: no es posible un crecimiento infinito en un planeta finito.

Las aportaciones del economista Nicholas Georgescu-Roegen constituyen una de las bases teóricas fundamentales del decrecimiento. Confrontando la teoría económica ortodoxa con otras disciplinas científicas (en particular modo la física y la biología), Georgescu-Roegen ha ilustrado cómo la ciencia económica contradice las leyes fundamentales de las ciencias naturales y no contempla la biosfera y sus límites. Siguiendo sus razonamientos, la fase industrial de la evolución humana nos habría llevado a un callejón sin salida. La especie humana, como las demás especies, ha vivido siempre del flujo de radicación solar, respetando los grandes ciclos de la naturaleza. Con la era industrial, la humanidad ha pasado a depender de recursos finitos presentes en la corteza terrestre (materia y energía) que se degradan de manera irrevocable e irreversible. Sirva de ejemplo el caso del petróleo: en poco más de un siglo habremos acabado con un recurso que el planeta ha tardado millones de años en formar.

El índice de la Huella Ecológica3 ofrece una visión gráfica y sencilla de esta situación. De acuerdo a la Huella Ecológica, desde finales de los años 80, por primera vez la humanidad ha superado las capacidades de carga de la tierra. Ya no hay suficiente área de tierra y mar para proporcionar los recursos que utilizamos y absorber nuestros desechos. La humanidad vive como si tuviera disponibles 1,2 planetas tierra. Los países del Norte (y las élites del Sur) tienen la responsabilidad de esta situación, mientras que la gran mayoría de las poblaciones del Sur “subutilizan” sus ecoespacios. Universalizar el estilo de vida de un ciudadano medio de EEUU implicaría disponer de más de 5 planetas. En el caso de la UE, necesitaríamos 3 planetas.

A partir de estos breves esbozos sobre los análisis del decrecimiento, podemos intentar sacar alguna conclusión sobre la revisión crítica de los dos grandes rasgos de la cooperación internacional señalados anteriormente.

 

3.  La cooperación como redistribución

 La Huella Ecológica nos muestra que los países del Norte ocupan ecoespacios superiores a sus territorios, confiscando áreas de los países del Sur para proveerse de los recursos que necesitan y para absorber sus desechos.

Por lo tanto, el decrecimiento nos enseñaría que la “pobreza”, el supuesto “subdesarrollo” de los países del Sur, no atañen principalmente a problemas relacionados a carencias propias, sino a la confiscación de sus ecoespacios por parte de los países del Norte.

El situar carencias de los países del Sur como problemas centrales que aborda la cooperación (escaso crecimiento económico, pobreza en cuanto a capacidades y oportunidades humanas, etc.), puede llegar a servirnos de coartada para no enfrentar la responsabilidad estructural del Norte en las condiciones de vida del Sur.

El problema no es el crecimiento de los países del Sur (ya sea en términos estrictamente económicos o desde un punto de vista de capacidades) o su hipotética convergencia hacia el desarrollo del Norte. El problema fundamental es de redistribución del uso de los recursos y de sujeción a los límites naturales. Siguiendo el camino ya trazado por los teóricos de la dependencia desde los años 60, el decrecimiento y la huella ecológica nos muestran que no es que el Sur no crezca o no se “desarrolle”, sino que lo hace en función de las necesidades e intereses de los países del Norte y de las élites en el Sur.

La reflexión nos llevaría por lo tanto hacia la necesidad de repensar el modelo de cooperación, centrando las estrategias en el ajuste ecológico y social del Norte que permita redistribuir con equidad la utilización de los recursos del planeta entre sus habitantes, así como volver a respetar los límites marcados por la biosfera y las capacidades de regeneración del planeta.

Ya no se trataría de enfrentar las carencias del Sur, sino los excesos del Norte.

 

4. La cooperación como responsabilidad y obligación

En el análisis esbozado ya no caben la voluntariedad y la discrecionalidad.

Los impactos negativos del exceso de crecimiento en el Norte los sufren y los pagan principalmente las poblaciones del Sur, que en cambio no tienen responsabilidad en el sobreconsumo que genera la crisis ecológica sin precedentes que vive la humanidad. Por ello, podemos hablar de una deuda del crecimiento4.

Contemplar la cooperación desde la perspectiva de la deuda del crecimiento nos llevaría a sustituir la voluntariedad por la obligación, la caridad por la responsabilidad. Deberíamos reformular entonces un modelo de cooperación internacional basado en una doble obligación: la obligación de devolver y de no exceder. Compensar y remediar, por un lado, todos los impactos negativos que nuestro modelo ha tenido en los países del Sur. Ajustar ecológica y socialmente nuestro modelo, por otro lado, para que occidente ya no viva a costa de los bioespacios de las poblaciones del Sur y superando las capacidades de carga del planeta.

Ante la urgencia de las crisis ecológicas y sociales que vive el planeta, necesitamos urgentemente un modelo de cooperación que sitúe la redistribución Norte-Sur y el ajuste ecológico y social en el Norte como objetivos prioritarios. Necesitamos, en definitiva, nuevos modelos de cooperación que salgan del imaginario económico dominante del crecimiento, y que vuelvan a situar al cuidado de la vida humana y de la biosfera en el centro de sus preocupaciones y análisis.

La agenda de trabajo resultante queda por construir e imaginar. Aunque parece claro que la nueva cooperación surgida a raíz del decrecimiento tendría que otorgar un papel fundamental al trabajo de cambio en el Norte y reorientar el trabajo en el Sur hacia una cooperación política, que se centre en la denuncia del modelo y en la propuesta de alternativas. Uno de los pilares sería el impulso de un “ajuste estructural” de los países del Norte que les permita dejar de usurpar ecoespacios del Sur y dejar de vivir en un mundo imposible.

 

Giorgio Mosangini Col·lectiu d'Estudis sobre Cooperació i Desenvolupament (www.portal-dbts.org)

1 Artículo publicado en la revista ONGC (Nº34).

2 Es evidente que la cooperación internacional también tiene objetivos vinculados a las necesidades e intereses de los países del Norte (desde el apoyo a sus empresas multinacionales hasta la defensa de intereses geopolíticos o estratégicos). En este artículo no abordaremos esta faceta de la cooperación, es decir, no hablaremos de la cooperación realmente existente, de su cara oscura, sino que nos centraremos en su cara supuestamente amable, en la cooperación que se entiende como funcional a las necesidades e intereses de los países del Sur y de sus poblaciones.

3 La Huella Ecológica mide el área de tierra y mar biológicamente productiva que la humanidad requiere para proporcionar los recursos que utiliza y absorber sus desechos.

4 Por deuda del crecimiento entendemos el conjunto de deudas definidas a partir del estudio de los impactos del modelo de crecimiento occidental en los países del Sur, tales como: la deuda ecológica (la deuda de carbono, la biopiratería, los pasivos ambientales, la exportación de residuos, etc.); la deuda social (impacto en las condiciones de vida de las poblaciones del Sur); la deuda cultural (destrucción de culturas y formas de vida en los países del Sur); la deuda histórica (modelo colonial); la deuda económica (el intercambio desigual con los países del Sur); etc.

 

 
Comunicado del NPA (Nouveau Parti Anticapitaliste) y del MOC (Mouvement d'Objecteurs de Croissance) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Romain   
Lunes, 18 de Enero de 2010 13:02

Por una convergencia de la izquierda anticapitalista y antiproductivista y la ecología radical en Francia.

logo del NPA El capitalismo multiplica las grandes crisis, la económica, ecológica y política.

Los despidos, el paro y la precariedad avanzan. Los derechos sociales retroceden. La humanidad está amenazada por una catástrofe climática y el agotamiento de los recursos como consecuencia de un modo de producción capitalista que no es sostenible, tanto en el plano ecológico como en el terreno social.

De Copenhague a Paris, los poderes al servicio de las clases dominantes actúan para salvar la banca y los beneficios, no para mejorar la suerte de los que sufren, ni para salvar el clima.

Frente a esta situación, no puede haber medias tintas ni tibieza, hacen falta respuestas, a la altura del desafío, que se desarrollen a todos los niveles.

Ni acompañar, ni esconderse: cada región debe poder proponer un programa de ruptura, plasmado en medidas regionales, conjuntamente con los movimientos sociales, ligando de manera sistemática las injusticias sociales, las irresponsabilidades medioambnientales, las desvergüenzas sobre el propio sentido de nuestras vidas, los ataques a la democracia, las competiciones interregionales (la arrogancia de los países ricos en relación a los países que ellos mismos empobrecen sin cesar).

Se trata de :

  • proponer una política en favor del mundo del trabajo, de los/as asalariados/as, los/as parados/as, los/as precarios/as, defendiendo el derecho de cada uno/a de ellos/as de vivir de su actividad, desde los agricultores a los artistas ; contra la acumulación de los beneficios capitalistas que obliga a la mayoría a vivir cada vez de manera más difícil.
  • proponer, igualmente, una alternativa ecologista radical para promover alternativas políticas valientes frente a la lógica de la rentabilidad y la productividad sin límites que se desarrollan en detrimento de nuestro medio ambiente, nuestra salud y el futuro de nuestro planeta.
  • favorecer, en el seno de las instituciones regionales, el refuerzo mutuo de las luchas sociales, las alternativas concretas y los contrapoderes. 

 

Convencer de que el decrecimiento de las desigualdades y de nuestra huella ecológica nos llevará a revisar nuestra forma de vivir.

Hacemos, por lo tanto, un llamamiento a aquellos/as que no se resignan a aceptar como algo inevitable la dominación capitalista, a aquellos/as que sin esperarar a las catástrofes planetarias que se avecinan quieren desde hoy mismo enarbolar luchas de resistencia y alternativas concretas (incluyendo las instituciones), a reagruparse en una Convergencia de la Izquierda anticapitalista y de la Ecología radical para las elecciones regionales.

Puesto que se trata de oponerse a la derecha ultraliberal no podemos continuar dejando a la izquierda socialdemócrata adecuar nuestras regiones al libre intercambio europeo, a la globalización financiera y a la destrucción de los recursos planetarios. 

8 de enero de 2010.

Comunicado francés del NPA (Nouveau Parti Anticapitaliste) y del MOC (Mouvement d'Objecteurs de Croissance)

Fuente: http://www.npa2009.org/content/communiqu%C3%A9-du-npa-et-du-moc-pour-une-convergence-de-la-gauche-anticapitaliste-et-antiproduct

 
Acción de calle - Presos del consumo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Romain   
Martes, 22 de Diciembre de 2009 16:14

El martes 22 de diciembre en la Gran Vía de Bilbao, hacemos una acción/performance denunciando de manera irónica las compras excesivas y compulsivas de nuestros concuidadano:

Se tratará de unas 12 personas vestidas de presos llevando muchisimas bolsas de compras, incluso atadas al cuello y a los pies con una cadena. Estaremos, vestido de un txaleko amarillo felicitando a estos campeones del consumo y meteremos multas a la gente que no ha gastado suficientemente.

Comprar sin pensar
 

 Pero, a través de esa critica, vamos más lejos, diciendo que no queremos un Capitalismo Verde (el que se ha vendido en Copenhague) y ponemos en cuestión el propio crecimiento económico como fuente de felicidad. Frente a este modelo injusto, insostenible, alienante, embrutecedor, apostamos por el Decrecimiento, que se podría resumir en "Menos para Vivir Mejor".

Somos cada vez más a pensar que la Crisis es sistémica, que no volveremos (y no queremos volver) a lo mismo.

Queremos, al contrario, "dar la vuelta a la tortilla", poniendo la economía en su sitio, es decir al servicio del humano, no el contrario.

El cambio climático y el final de los recursos (petróleo, pero también uranio, gas natural...) nos obligan a cambiar nuestros acostumbres. No podemos vivir queriendo cada día más, tenemos que integrar estos limites y aprovechar este cambio para volver a dar al humano todas sus dimensiones (espiritual, filosófica, amorosa, artística, lúdica...) y no mantenerlo en un único homo consumericus.


Si en otras épocas, nuestra conciencia nos obligaba a desertar el ejercito, ahora nos obliga a "Desertar el modo de vida consumerista".

Felices fiestas con vuestra familia y vuestros amigos.

Los colectivos Krisia y Deshazkundea Bilbon.

"Cualquiera que crea que un crecimiento exponencial puede continuar para siempre en un mundo finito es o un loco o un economista" - Kenneth Boulding

Mas información:
http://www.decrecimiento-eh.org/components/com_acajoom/upload/A_favor_del_Decrecimiento%5B1%5D.pdf

 http://es.wikipedia.org/wiki/Decrecimiento

http://decrecimiento.info

 

 
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