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*: Doce preguntas sobre el Decrecimiento (por Carlos Taibo) http://bit.ly/dtQAsp
*: Decrecimiento: Camino Hacia la Sostenibilidad (Chile) http://bit.ly/bH5u0o
*: « Growth for the sake of growth is the ideology of the cancer cell. » (Edward Abbey)
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Written by Romain   
Wednesday, 14 October 2009 11:22
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Caracol

Aquí viene una selección de páginas web que tratan del decrecimiento:

Y relacionados:
 
Decrecimiento para el 17-S en Murcia PDF Print E-mail
Written by Adrián   
Wednesday, 16 September 2009 15:03
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DECRECIMIENTO

„Vivir más simplemente, para que el resto pueda simplemente vivir“. Ghandi 

¿Por qué?

  • La persona es más importante que la economía. No me voy a abrochar el cinturón para que mi jefa viva mejor, sino para ser más feliz y tener más tiempo para mi entorno.
  • No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Los bienes y servicios producidos por las economías no son la única riqueza: también lo son la buena salud medioambiental, la justicia eficaz y eficiente, la democracia participativa, etc.
  • Porque queremos conseguir una mejor calidad de vida (¿no tienes tiempo de hacer los deberes con tu hijo ni ver cómo crece tu sobrina?)
  • Para reducir las desigualdades sociales (¿tu jefe en mansión y tú de alquiler?)
  • Para evitar la precariedad (¿te matas a trabajar y no llegas a fin de mes?)
  • Para contaminar menos (y poder salir a la calle sin máscara estilo Michael Jackson)
  • Para unirnos y evitar la soledad (¿cuántas abuelitas no tienen a nadie con quien hablar?) 

¿Qué es?

Nuestro sistema económico  depende de recursos y energías que se van a agotar. Por lo tanto, no es viable a largo plazo. A más crecimiento, más daño ecológico.

Las sociedades actuales están guiadas para consumir masivamente bienes materiales fútiles y artificiales. El decrecimiento no implica que se persiga dicho decrecimiento sin más: se trataría de un medio para buscar una calidad de vida mejor y basada en otras premisas político-económicas, ¿compensa tanto avance para vivir peor?

Decrecer no significa, ni mucho menos, un descenso en la calidad de vida; al contrario, la reducción del consumo y por tanto de la producción permitirían liberarnos de labores innecesarias, disminuir el stress relacionado con el trabajo y, por supuesto, vivir en un entorno menos contaminado

(“La alegría de vivir” de Nicholas Georgescu-Roegen a la cual aspira todo ser humano). 

¿En qué se basa?

En decir no a egoísmo y SÍ al ALTRUISMO (¿quieres ser el más rico del cementerio?)

En fomentar la COOPERACIÓN y no la competencia (si nos unimos, ¡PODEMOS! Sólo no puedes, con amigas, SÍ)

En darnos el placer del OCIO sin dinero y alejarnos de la obsesión del trabajo (¡qué gusto dar remolonear en la cama sin que suene el despertador!)

En que sea más importante la VIDA SOCIAL, FAMILIA y AMISTADES al consumo ilimitado (¿cuánto hace que no le has leído un cuento antes de dormir?)

En sentir el GUSTO por el TRABAJO BIEN HECHO y no por la eficacia productiva. 

¿Cómo conseguirlo?

Es muy fácil, cada día un poquito...

  • Consumir únicamente lo que necesitamos. Ya eres muy linda. No intentes ser como Penélope Cruz.
  • Consume productos locales (¡qué sabrosos!) que no vienen de lejos contaminado en un camión y además fomentas el empleo local.
  • Bancos del tiempo. Intercambiar saberes y tiempo sin necesidad de dinero. Si tú me cortas el pelo, yo le doy clases particulares a tus hijas. Te arreglo la cerradura y me das clases de salsa
  • Usa el transporte público y la bicicleta en lugar del coche. Si no hay más remedio, contacta con gente que haga la misma ruta y compartís gastos y contaminación

Ayúdate en:

El libro “Consumir menos, vivir mejor” de Toni Lodeiro descárgalo gratis en: www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor


 
Este sistema esta a punto de para de funcionar
 
Por una vida más frugal PDF Print E-mail
Written by Romain   
Tuesday, 07 April 2009 11:55
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La filosofía del 'decrecimiento' reivindica que debemos trabajar menos para vivir mejor. Propone una crítica constructiva y pluridisciplinar que ponga en cuestión la búsqueda obsesiva del "cada vez más"

NICOLAS RIDOUX 21/03/2009 en el Pais

 En el origen de la grave crisis actual hay una nueva manifestación de la desmesura, de la búsqueda infinita de omnipotencia. Las empresas y entidades financieras han estado persiguiendo obtener unos beneficios en crecimiento perpetuo. En esta búsqueda incesante del "cada vez más", los mercados existentes no bastaban, y hubo que crear mercados incluso donde no existían. Las consecuencias de todo ello en la economía real serán por desgracia de amplio alcance, y afectarán especialmente a los más débiles. Como consecuencia de esta crisis, la mayoría de nuestros dirigentes, antes neoliberales, de repente parecen haber descubierto a Lord Keynes. Pues bien, ¿qué es lo que Keynes nos dice? "La dificultad no es tanto concebir nuevas ideas como saber librarse de las antiguas".
 

 "Debemos abandonar la ideología productivista, que está desconectada del progreso humano y social"

"Se trata de utilizar los beneficios obtenidos para que todos puedan trabajar moderadamente

 

 
Izquierda, verdes y decrecimiento: tan lejos, tan cerca PDF Print E-mail
Written by Iñaki   
Friday, 21 November 2008 16:43
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La izquierda y los verdes se han visto abocados, a veces de forma un tanto forzada, a protagonizar alianzas siempre problemáticas. En los últimos años, con las teorías del decrecimiento llamando a la puerta en una situación de gran incertidumbre, se ha abierto una posibilidad  para que esta unión sea real, deseada y sobre todo, necesaria.  Una relación tortuosa La izquierda, bien sea ésta la socialdemócrata o la transformadora, y los verdes han tenido a lo largo de los últimos años en Europa una intensa a la par que extraña relación. Este maridaje, trufado de amor-odio, ha dado como resultado alianzas casi siempre forzadas que, a la postre, han acabado en numerosas ocasiones en una ruina electoral e ideológica considerable, cuando no en rupturas y en verdaderas batallas campales con algunos juicios incluídos por la utilización de nombres o siglas. Desde la década de los 70, pero sobre todo desde los 80 en adelante, la necesidad de la izquierda por incorporar el elemento verde en su propuesta ha sido cada vez más acuciante. Obviamente, esto se ha visto incrementado en los últimos años con las alarmantes perspectivas que el cambio climático nos plantea como especie que quiere sobrevivir en un planeta sobreexplotado y superpoblado. Sin embargo, la reflexión profunda de cómo influye lo verde en las enraizadas creencias de la izquierda para adecuar la ideología a los nuevos tiempos no se ha realizado nunca de forma seria. Al final, la cuestión verde ha venido quedando más como un añadido simpático y como una marca de buenas intenciones que como una fuente ideológica.  Los verdes, por su parte, han sufrido graves consecuencias por sus devaneos políticos erráticos (no hay más que ver los casos de Francia y Alemania) que les han llevado a perder apoyo popular al percibirse más una tendencia al “pacto con cualquiera” que a la lucha transformadora; igualmente, esto se ha traducido en la creación de escisiones y grupúsculos trabajando, cuando no molestándose entre sí, al más puro estilo del peor ejemplo de la izquierda. Pero la realidad ha sido que los activistas verdes, para desarrollar sus luchas y propuestas en el día a día, siempre han tenido que buscar algún tipo de alianza con la izquierda donde han encontrado, mal que bien, su mejor refugio. En los últimos tiempos, tanto desde la izquierda transformadora como desde los partidos y movimientos verdes la asunción cada vez más pujante, aunque todavía incipiente, de las teorías del decrecimiento económico [1] y el postdesarrollo[2] que proponen un cambio radical en el sistema económico y social, negando la supremacía del modelo de desarrollo capitalista y haciendo especial hincapié en el elemento ecológico, pueden brindar una oportunidad, a través de la ecología política, para que por fin la izquierda y los verdes se sientan razonablemente acompasados y parte de un mismo proyecto. Esta alternativa, que entiendo necesaria como más abajo expondré, requiere para ser válida de una seria autocrítica por ambas partes y una autentificación del mensaje común. Las rémoras de la izquierda La izquierda ha sufrido crueles batallas intestinas, cada vez más centradas en luchas de poder que en aspectos realmente ideológicos, que no han servido precisamente para atraer a sus filas a muchas personas valiosas adscritas al movimiento ecologista. Igualmente, es presa, en mi modesta opinión, de una serie de rémoras ideológicas y de praxis que chocan con la construcción del modelo de decrecimiento cada vez más aceptado por los verdes. Citaría brevemente algunas cuestiones: -         Frente al decrecimiento económico y la ecología en la izquierda siguen predominando los aspectos desarrollistas y productivistas derivados de una interpretación marxista que no se ha puesto al día. Y esto es válido para la socialdemocracia, pero también para gran parte de la izquierda que se dice transformadora, los sindicatos o las ONG “progresistas”. -         Probablemente derivado de lo anterior, la importancia práctica y programática del proyecto ecologista se ha visto siempre confinado a ser un batiburrillo poco trabajado y en algunos casos reducido al puro conservacionismo camuflado; y esto, simplemente porque no se ha asimilado realmente el fondo de la cuestión. -         Con el paso del tiempo la inercia sobre la alternativa verde acabó por convertirse a los ojos de los partidos políticos de izquierda en una luz de neón para atraer despistados/as, para fagocitar posibles rivales políticos y para adecentar a través del marketing una raída tradición sin evolucionar. -         De forma irresponsable, en la época de (supuestas) vacas gordas del capitalismo y del crecimiento económico la izquierda se ha centrado en convertirse en mera gestora del sistema antes que en otorgar prioridad a concretar alternativas al mismo. Las rémoras de los verdes Por su parte, los verdes no se han librado de actitudes y posturas ideológicas que han irritado, con razón, al movimiento transformador de izquierdas. Entre las más destacadas, se podrían señalar las siguientes: -         La aseveración que tantas veces hemos escuchado de que ya “no existen las clases sociales” sólo puede llevar al estupor echando una sencilla mirada a nuestro alrededor. Pregonar esta teoría sin fundamento por parte de muchas gentes defensoras de la ecología política no es precisamente un buen puente para con la izquierda. Cosa bien distinta es que la evolución de los tiempos determine nuevas formas de dominación y nuevos conceptos dentro de las clases sociales. -         Igualmente, preconizar la muerte de las ideologías (el famoso “ya no hay izquierda ni derecha”) para presentar a la ecología política como una vía nueva que supera las ideas tradicionales tampoco granjea las simpatías de las personas que ven como la justicia social es cada vez más necesaria y de qué parte está siempre el capitalismo. Este es un discurso altamente nocivo, máxime cuando la cruda realidad diaria hace que el movimiento verde se vea “obligado” a encontrar sus alianzas naturales en los movimientos sociales de izquierda. -         Desde los verdes se ha perdido en Europa mucho tiempo y esfuerzo en coaliciones políticas contra natura que en muchos casos han tenido como consecuencia la complacencia con políticas estrictamente neoliberales, supuestamente contrarias a los principios de la ecología política (es muy plausible que las ideas de la desaparición de las ideologías y de las clases hayan dado impulso a estas aberraciones). De esta forma, se ha llevado a término, al igual que lo expuesto más arriba para la izquierda, una mera gestión reformista, a veces ni eso, del sistema más que un cuestionamiento profundo del mismo. Despojándose de los tópicos: la ecología política y el decrecimiento como opción Recientemente, en una interesante editorial Miguel Riera se preguntaba, con razón, por el paradero de la izquierda[3] ante los desafíos que se nos plantean. Yo añadiría también una interrogación sobre el paradero de los verdes. Pero desgraciadamente la respuesta no es tan complicada en ninguno de los dos casos. Tanto los unos como los otros hemos estado preocupados por arrear sartenazos en la cabeza del compañero o bien, en el extremo opuesto, sesteando plácidamente en una complaciente gestión más o menos socialdemócrata del sistema capitalista. Las alternativas y la evolución ideológica han sido aparcadas y no tenidas en cuenta. Un caudal de reflexiones se ha venido desarrollando en los últimos tiempos alrededor de la alternativa que supone el decrecimiento y la ecología política como vía para refundar la izquierda. Estas ideas no se han querido tener en cuenta mientras el sistema capitalista ha estado en otra de sus fases de crecimiento económico continuo y  ahora que llegan los momentos de crisis de nuevo queremos aplicar, a derecha e izquierda, las típicas recetas del capitalismo en su forma más execrable o a través de improductivas vías reformistas. Y aunque sea natural la toma de determinadas medidas (no rebajar el gasto social, luchar contra el paro, etc.) lo que no deberíamos hacer es olvidarnos del discurso radical anticapitalista una vez que vuelvan los buenos tiempos para el crecimiento y el desarrollo, que no para el ser humano.  

En este sentido, el decrecimiento tiene mucho que decir. Recordemos algunos de los fundamentos del mismo:

 

* El modelo energético actual depende de unos combustibles fósiles que se van a agotar y cuya viabilidad es nula para el futuro.

* El crecimiento económico posee y va a poseer siempre una relación directa con el crecimiento del impacto ecológico y esto, como han expuesto Jorge Reichmann y otros pensadores y activistas, aunque consigamos sustituir los combustibles fósiles por energías renovables. Las energías renovables son necesarias pero habrán de acompañarse de una forma  distinta de valorar lo que hoy llamamos el nivel de vida.

* La riqueza real está más allá de la producción de bienes y servicios: el medio ambiente, la justicia, los procesos de democratización, la participación ciudadana, etc no pueden ser soslayados. La consideración de lo material como lo máximo a lo que aspira el ser humano está dejando de lado a las personas, quienes deben estar por encima de la economía.

* Las sociedades actuales están alienadas por el consumo masivo de bienes materiales fútiles y artificiales. La llamada “sencillez voluntaria”, el consumo responsable y la austeridad se alzan como opciones esenciales en lo local y los cambios estructurales en lo cultural, educativo y político son imprescindibles en un nivel global.

 En estos momentos, varios países están en decrecimiento y las consecuencias son obvias: paro, conflictos, pánico… y ya han caído algunos palos en contra de los/as defensores/as del decrecimiento. Y es que la situación actual es un buen ejemplo a pequeña escala de lo que sería el decrecimiento como caos; es decir, el decrecimiento descontrolado que nos puede venir en sucesivas y virulentas oleadas probablemente acompañado por un auge de la extrema derecha y de los modelos xenófobos si no tomamos medidas contra el modelo de desarrollo, el monetarismo, el sistema energético y los fundamentos mismos de un modelo injusto en lo social, en lo cultural y en lo político. Precisamente, frente a ese modelo de decrecimiento como caos está la oportunidad de construir un decrecimiento planificado y trabajado que persiga poner fin al capitalismo. Estamos, por lo tanto, ante una gran oportunidad para la tan traída y llevada refundación de la izquierda y para un acercamiento definitivo y honesto con los verdes.Así, la propuesta sería que sobre estas premisas  añadiéramos, desde el decrecimiento, a nuestras respectivas tradiciones e ideologías un corpus teórico fuerte y una base programática muy práctica en lo macro y en lo micro para tener una alternativa clara (¿Podría ser el anunciado ecosocialismo del Nuevo Partido Anticapiltalista francés- NPA- un principio de lo que aquí exponemos[4]?). A modo de conclusión, habría que remarcar que la construcción de esta nueva sociedad del postdesarrollo requiere que tanto los verdes como la izquierda se despojen de apriorismos, desconfianzas, tópicos y, especialmente, de las rémoras que más arriba se han señalado. El trabajo por la ecuación democracia y justicia social sumado al decrecimiento y la ecología política deberían sentar las bases para una unión real y duradera. Como se señala reiteradamente es el tiempo de radicalizar el discurso para plantar batalla al neoliberalismo; también lo es para caminar juntos. Y ahora parece haber llegado el momento y la necesidad de plantear a nuestras sociedades que el camino se acaba al borde de un precipicio y hay que desbrozar de forma valiente nuevas sendas aunque parezcan complicadas. Vamos a ver si somos capaces de ponernos a trabajar en esa dirección.  Iñaki Valentín  Bilbao, 21 de noviembre de 2008


[1] Ver artículo en El Viejo Topo , octubre de 2007, “Decrecimiento económico: ¿Quién le pone el cascabel al gato?”
[2] Término usado para dotar al decrecimiento de una perspectiva más global. Para más información consultar: www.apres-developpement.org  Aclaración: estoy utilizando los términos decrecimiento y postdesarrollo como “sinónimos”, en el sentido de que ambos están referidos a un cambio más amplio que lo estrictamente referido al ámbito económico. 
[3] Editorial de El Viejo Topo, noviembre 2008.
[4] Sobre el NPA,  Raoul Marc Jennar ver: http://www.espacioalternativo.org/node/3171
 
Decrecimiento ¿Quién le pone el cascabel a este gato? PDF Print E-mail
Written by Iñaki   
Friday, 20 July 2007 10:36
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DECRECIMIENTO  ¿Quién le pone el cascabel a este gato?  

Este artículo surge, una vez leídos diversos materiales y artículos sobre la cuestión del decrecimiento económico, desde la inquietud por la deriva de nuestro sistema político-económico y la insuficiente acción de las fuerzas políticas en general, y de la izquierda en particular, ante los retos que se nos avecinan. Está fundamentado en un documento de trabajo elaborado para EPA(1) y revisado posteriormente con el objetivo de poner sobre la mesa una cuestión que puede afectar a nuestro futuro y el del planeta en los próximos años. 

El decrecimiento económico es un concepto de tipo político que parte de la base de que el crecimiento económico generalizado no produce efectos positivos para el ser humano y su medio. Esta idea se opone al consenso político generalizado según el cual el aumento del nivel de vida, entendido éste desde parámetros economicistas, es el objetivo al que debe aspirar cualquier sociedad a futuro. El decrecimiento económico se vincula con los conceptos de postdesarrollo y de decrecimiento sostenible, entendiendo la sostenibilidad como una propuesta de organización colectiva para evitar las consecuencias negativas de la necesaria disminución en la producción de bienes preconizada por el decrecimiento económico. La discusión en torno a la teoría del decrecimiento económico está cada vez más presente dentro de la izquierda y, asimismo, está siendo asumida de forma gradual por el movimiento altermundista como fórmula de futuro que ponga a la persona en el centro de las decisiones políticas y económicas. De hecho, están surgiendo grupos de diversa índole (especialmente en Francia, Bélgica y Alemania) que llevan adelante la llamada “sencillez voluntaria” y que adaptan su forma de vida a esta teoría. Igualmente, están apareciendo diversas fórmulas y propuestas para que los gobiernos e instituciones supranacionales asuman la resultante del decrecimiento, sin mucho éxito hasta el momento.

 1-     QUÉ ES EL DECRECIMIENTO ECONÓMICO La doctrina del decrecimiento está fundamentada sobre 4 premisas: 1-     El funcionamiento del sistema económico actual depende de recursos y energías que se van a agotar. Por lo tanto, no es viable a largo plazo.2-     El crecimiento económico va a tener siempre una relación directa con el crecimiento del impacto ecológico.3-     Los bienes y servicios producidos por las economías no son la única riqueza: también lo son la buena salud medioambiental, la justicia eficaz y eficiente, los procesos de democratización, el carácter participativo de las instituciones, etc. El crecimiento de la riqueza material, medido en términos monetarios, se realiza en detrimento de estas otras riquezas. Por lo tanto, la persona debe volver a estar por encima de la economía.4-     Las sociedades actuales están alienadas por el consumo masivo de bienes materiales fútiles y artificiales. El decrecimiento no implica que se persiga dicho decrecimiento sin más: se trataría de un medio para buscar una calidad de vida mejor y basada en otras premisas político-económicas, lo que conllevaría una redefinición del concepto de desarrollo. Toma como punto de partida el carácter obviamente parcial de la medición que supone el PIB y afirma que si se busca el restablecimiento de la riqueza en toda su amplitud es urgente que el PIB decrezca.  

2-     DESARROLLANDO EL CONCEPTO  El decrecimiento económico está basado en la bioeconomía del profesor y economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen (2) y nace de una controversia sobre el crecimiento, en este caso sobre el aumento del PIB. La defensa del concepto de decrecimiento se fundamenta en que el crecimiento que mide este índice es de carácter cuantitativo y no cualitativo. Lo que el PIB mide, es decir el aumento de la producción y de la venta de bienes, acentúa el desequilibrio norte/sur, la desigualdad social, la precariedad y la contaminación.Este tipo de desarrollo económico se opone a los valores humanos que deberían fundamentar nuestra sociedad; además no tiene en cuenta el hecho de que el planeta posee limitaciones tanto en lo referente a sus recursos naturales como a su capacidad para soportar la destrucción de su biotopo. En este sentido, los/as economistas (liberales, marxistas, maltusianos …) siguen pensando erróneamente que la naturaleza puede adaptarse a sus modelos económicos. Un planeta con los recursos limitados no puede soportar el crecimiento perpetuo del nivel de consumo actual basado en la extracción del stock natural y es necesario que los habitantes, principalmente de los países ricos, acepten una bajada en su nivel de consumo de energía y de bienes materiales. Esto no significa, ni mucho menos, un descenso en la calidad de vida; al contrario, la reducción del consumo y por tanto de la producción permitirían liberar a los/as trabajadores/as de labores superfluas, disminuir el stress relacionado con el trabajo y, por supuesto, vivir en un entorno menos contaminado (“La alegría de vivir” de Nicholas Georgescu-Roegen a la cual aspira todo ser humano). Una condición necesaria para esta disminución es la puesta en marcha de un sistema económico que no necesite un crecimiento perpetuo del consumo de bienes materiales, y por tanto de la producción, para asegurar su supervivencia. Esto es lógico ya que la automatización y la mecanización disminuyen la necesidad de mano de obra y, por lo tanto, el sistema actual, basado en el trabajo asalariado, tiene la obligación de crear nuevas necesidades y nuevas labores para no generar un paro demasiado elevado que sería fatal para el propio sistema. Desde el punto de vista medioambiental asistimos a una utilización masiva de recursos no renovables. El decrecimiento implica una bajada en su consumo o un consumo más eficiente de los recursos no renovables (carbón, gas…). Desde 1968, los expertos del Club de Roma, quienes por supuesto no tienen ninguna relación con los promotores/as del decrecimiento, avanzaron a través de los diversos informes que encargaron en años sucesivos la idea de que sería posible obtener cuatro veces más eficiencia energética si utilizamos las energías renovables(3).  Vienen al caso las palabras de Serge Latouche (profesor de Ciencias Económicas en la universidad de Paris-Sud y miembro de la red de autoproclamados/as “objetores de crecimiento”) en su artículo “Por una sociedad de decrecimiento”(4) en el cual explica que “Para concebir una sociedad serena de decrecimiento y acceder a ella, hay que salir literalmente de la economía. Esto significa cuestionar la hegemonía de la economía sobre el resto de la vida en la teoría y en la práctica, pero sobre todo dentro de nuestras cabezas. Una condición previa es la feroz reducción del tiempo de trabajo impuesto para asegurar a todos un empleo satisfactorio. (…) Inspirándonos en la carta “Consumos y estilos de vida” propuesto en el Foro de las ONG de Río, podemos sintetizar todo esto en un programa de seis “R”: Reevaluar, Reestructurar,      Redistribuir, Reducir, Reutilizar, Reciclar. (…) Podríamos incluso alargar la lista de las “R” con: reeducar, reconvertir, redefinir, remodelar, repensar, etc., y por supuesto relocalizar, pero todas esas “R” están más o menos incluidas en las seis primeras.Vemos enseguida cuáles son los valores que hay que priorizar y que deberían prevalecer sobre los valores dominantes actuales. El altruismo debería anteponerse al egoísmo, la cooperación a la competencia desenfrenada, el placer del ocio a la obsesión por el trabajo, la importancia de la vida social al consumo ilimitado, el gusto por el trabajo bien hecho a la eficiencia productiva, lo razonable a lo racional, etc. El problema es que los valores actuales son sistémicos. Esto significa que son suscitados y estimulados por el sistema y contribuyen a su vez a fortalecerlo”.  

3-     DECRECIMIENTO vs DESARROLLO SOSTENIBLE El decrecimiento se opone tanto a la economía neoliberal como a la noción de desarrollo sostenible. Desarrollo y sostenibilidad serían, hoy por hoy, incompatibles. El desarrollo sostenible ha pasado a convertirse en un argumento que utilizan los gobiernos y las propias multinacionales para demostrar, supuestamente, que tienen en cuenta los efectos medioambientales a la hora de tomar decisiones. Se ha transformado en la máscara para aparentar un respeto inexistente (no hay más que ver Kyoto) con el entorno. Mari Carmen Gallastegui(5), a pesar de su  postura no radicalmente pro-decrecimiento, en una entrevista concedida al periódico ”El Correo” dice que “el desarrollo sostenible se ha convertido en un término que se pone absolutamente a todo y, al final, no significa nada. En su concepción original tuvo una virtud: decirnos que teníamos que cuidar el medio ambiente y la cohesión social, que la economía debía ser próspera para garantizar renta suficiente para todos. Pero ahora se le pone el adjetivo sostenible a todo. (…) La naturaleza nos marcará unos límites que deberemos obedecer. Y es cierto que la tecnología nos ofrecerá cierta sostenibilidad. Fíjese en los alimentos: en lugar de besugo del Cantábrico ya no sé qué comemos. Pero al final deberemos imponernos unos hábitos de consumo y de producción que tengan en cuenta los límites de la naturaleza. ¡A no ser que nos queramos cargar el planeta!”.  En definitiva, y como veremos más adelante, habría que reformular nuestra concepción del desarrollo y repensar igualmente el concepto de sostenibilidad para poder, en palabras del anteriormente citado profesor Latouche, “avanzar retrocediendo”.    

 4- UN BOOMERANG ECONÓMICO-SOCIAL: EL “EFECTO REBOTE” La teoría del Efecto Rebote considera que todo progreso técnico y toda mejora de la productividad, en lugar de disminuir el consumo de materias primas conduce a aumentar la producción y, por lo tanto, a consumir más. Un elemento más, por tanto, en contra de la idea de sostenibilidad. Vamos a ilustrarlo con varios ejemplos: Ejemplo 1: La llegada de la informática y de internet en sus principios hizo pensar que el soporte papel iba a ir disminuyendo; sin embargo, se constató desde el primer momento un aumento del consumo de papel. Lejos de disminuir, la informática e internet hicieron crecer el consumo: según estudios de fabricantes de materiales fungibles (es espeluznante observar los datos que da, por ejemplo, Esselte(6)) la demanda de papel ha aumentado en más de un 40% en las empresas que han instalado el correo electrónico; y esto por varios motivos, verbi gratia una mayor cantidad de información a la que antes no se tenía acceso que en parte acaba siendo impresa, la tendencia de muchos/as trabajadores/as a imprimir los e-mails antes de leerlos… A parte de esto no hay más que ver que a pesar de internet cada vez hay más periódicos gratuitos, más publicidad en los buzones de las casas, etc.Ejemplo 2: Los automóviles. Hoy somos capaces de producir elementos menos contaminantes para los coches que hace unos años, pero como su número aumenta (al igual que la potencia, la masa y los kilómetros recorridos) la resultante es que la contaminación ocasionada por los automóviles también aumenta. ¿Serán los biocombustibles o el hidrógeno la solución? Actualmente, el hidrógeno está generado en su mayor parte a través de procesos de producción completamente nocivos para el medio ambiente; en cuanto a los biocombustibles, las primeras experiencias tienden a la repetición del viejo esquema explotador de los países del sur, con precios finales estratosféricos para los propios productores de la materia prima y la tendencia al monocultivo intensivo.Ejemplo 3: El mismo argumento que para el caso de los coches se puede aplicar al reciclaje. Reciclar es fundamental y su efecto es beneficioso, pero no tan amplio en estos momentos como para compensar el aumento global de la producción de desechos por habitante año tras año. Así, la teoría del decrecimiento determina el esquema siguiente:Cuando se llega a producir una unidad contaminando menos (o utilizando menos materias primas) se acaba al final por producir más unidades y como consecuencia por contaminar más (o consumir más materias primas).  

 5- LAS CRÍTICAS  El decrecimiento es considerado como un paso atrás por parte de sus críticos quienes, en general, piensan más en ridiculizarlo que en combatirlo con argumentos serios (a pesar de ello, hay algunos razonamientos que mueven a reflexiones de gran interés). En todo caso, lo conceptúan como un retroceso en el reloj de la evolución humana y una utopía reaccionaria. Las críticas vienen desde: a-      El neoliberalismo que defiende que el crecimiento tradicional puede resolver los problemas económicos y sociales que vayan surgiendo. Desde esta posición se entiende que el progreso resolverá los problemas de la contaminación y que la materia prima de nuestra sociedad tiene cada vez más que ver con el conocimiento que con los recursos físicos. El PIB está cada vez más unido a los servicios no contaminantes y que no usan materias primas dentro de una sociedad global que funciona a base de redes. Actuaciones como los biocombustibles y algunas baterías con medidas de ahorro energético por parte de los gobiernos ayudarán a frenar el problema.  En definitiva, el capitalismo de mercado como solución.b-     Desde una parte de la izquierda, aun comprendiendo muchos planteamientos del decrecimiento, se considera que los puntos decisivos son la estrategia escogida para crecer y el control sobre la misma (quién decide y quién controla). Desde esta perspectiva el decrecimiento es utópico ya que no reflexiona sobre las fuerzas sociales que pueden arrancar el control de la economía de sus actuales poseedores. c-      Con un enfoque de cooperación internacional y solidaridad es ciertamente problemática la cuestión de cómo han de crecer los países del sur y cómo casa el concepto de decrecimiento en países que se han visto privados durante mucho tiempo de niveles de vida equiparables a los del norte y que, no nos engañemos, es a lo que aspiran la mayoría de sus habitantes. 

  6- ¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL A ESTE GATO? Personalmente no tengo ninguna intención de perder el tiempo en debatir sobre las soluciones que ofrece el nuevo liberalismo económico; mientras la economía de mercado sea el centro sobre el que pivoten las medidas sólo iremos a peor. Por el contrario, las críticas que provienen de la izquierda sí merecen un pequeño apunte. Las trabas que se imponen al decrecimiento son un tanto “escurridizas”; si bien es cierto que los/as teóricos/as del decrecimiento no ponen sobre la mesa todo un elenco de recetas para, en términos cuasi-marxistas, apropiarse del control de la economía (y del poder) esto no sólo no anula la teoría, sino que sería una oportunidad grandísima para repensar una izquierda cada vez más mustia, partitocrática y acomodaticia a la que le parece normal (o al menos así actúa) la aceptación del mercado como campo de juego obligatorio en lugar de poner al ser humano en el centro de su pensamiento. Otro elemento para la reflexión es que en los países más “desarrollados”, en teoría, se tiende más a una economía de servicios, desplazando otros sectores a los nuevos países emergentes y en “vías de desarrollo”. Y sobre esta cuestión, muy relacionada con el enfoque de cooperación que antes apuntábamos, no se están haciendo reflexiones serias, incluyendo aquí a las propias ONGD. Se sigue hablando de las formas de desarrollo locales que habría que proteger y preservar y, desde luego, contra eso no hay crítica alguna que hacer, si no fuera por que, desgraciadamente, ese tipo de idea se aplica sólo a un número de población cada vez más reducido, teniendo en cuenta que los grandes núcleos de población urbana están ya subsumidos, al menos en cuanto a lo que el concepto de desarrollo significa a día de hoy, en la dominación capitalista neoliberal. Me gustaría que alguien fuera a Säo Paulo o a Río de Janeiro a explicarle a la gente de las fabelas que su objetivo no tiene que ser consumir en la misma proporción que las personas de clase media o alta (sí, las clases existen en el norte y en el sur, lo mismo que la izquierda y la derecha) y, después de ese paseíto pasarse por lo barrios acomodados para conseguir que entiendan que hay que poner el acento en cuadrar decrecimiento con justicia social y que su tren de vida tiene que cambiar y desacelerarse. Bueno, pues si lo anterior resulta complejo, pensemos ahora en el mensaje que habría que transmitir en el norte una vez nos hayan tirado al Océano Atlántico desde el Cristo Redentor…complicado ¿verdad?.Desde luego, el partido comunista chino ya ha dejado claro que para su país es fundamental el crecimiento económico y el desarrollo a la occidental. ¿De verdad alguien se cree un crecimiento similar al nuestro en Latinoamérica, India, China,…? Simplemente, es imposible. Así que no nos queda otra que reconsiderar el concepto de desarrollo para los años venideros quizás, por qué no, tomando como base teórica los indicadores de desarrollo humano del PNUD ampliados y corregidos. Entonces sí podríamos hablar de sostenibilidad: cómo sostener el decrecimiento para crear nuevos sistemas de relación en diferentes niveles estructurales y no caer en el caos.   En definitiva, aunque puede producir cierta sensación de vértigo, estamos abocados/as a hacer algo. Modular el grado de radicalidad de las medidas a tomar depende de lo que tardemos en actuar y de cómo consigamos rehumanizar la economía y desgajar el poder político del control económico; recordemos que ya conseguimos, al menos en Europa, separar el poder político del religioso tras un largo proceso (si bien es cierto que España tiene su desgraciada particularidad en esta cuestión). Los/as ciudadanos/as y las ONG tenemos mucho que decir, pero los gobiernos de turno y las entidades supranacionales tienen que dar un paso al frente y no demorar más la cuestión. El problema es quién o quiénes son los primeros en ponerle el cascabel a este gato, quién o quiénes se atreverán a llevar medidas impopulares en sus programas electorales (restricciones en la producción y acceso a los bienes de consumo, fiscalidad realmente redistributiva, límites eficaces a las transnacionales, intervencionismo…). Si no salimos de los conceptos actuales, si no emprendemos una revolución dentro del sistema seremos más vulnerables como individuos y como sociedad el día en que estas medidas hayan de afrontarse porque ya no quede más remedio, de forma expeditiva y con consecuencias difíciles de prever. Y aquí dejamos abierto el debate, por ahora.  

 Pequeño índice de recursos en la red -                    Breve semblanza y relación de obras de Nicholas Georgescu-Roegen: www.eumed.net/cursecon/economistas/georgescu-roegen.htm-                    Artículo de LMD de Serge Latouche “Por una sociedad de decrecimiento”: www.rebelion.org/noticia.php?id=8738-                    Artículo de LMD de Jean-Marie Harribey “Alternativas: por una sociedad ahorrativa y solidaria”: www.rebelion.org/noticia.php?id=4293-                    Artículo de LMD de Serge Latouche “¿Tendrá el sur derecho al “decrecimiento?”: www.sodepaz.net/modules.php?name=News&file=article&sid=2417-                    Artículo “Alternatives économiques, décroissance ou développement durable » : www.alternatives-economiques.fr/site/221_004.html-                    Artículo de “revistateína” de Juan Pablo Palladito “la incertidumbre, el perfecto combustible de la apisonadora ecológica neoliberal”: www.revistateina.com/teina/web/teina10/dos1imp.htm-                    “Bioeconomía básica” de Nicholas Georgescu-Roegen: http://habitat.aq.upm.es/boletin/n4/angeor.html-                    Redefiniendo el desarrollo: www.redefiningprogress.org -                    Decrecimiento y sencillez voluntaria: www.decroissance.info -                    Instituto de Estudios Económicos y Sociales para el decrecimiento sostenible: www.decroissance.org -                    Red de Objetores/as de crecimiento para el postdesarrollo (ROCADE): www.apres-developpement.org -                    Periódico francés dedicado al decrecimiento: http://ladecroissance.net 

Igualmente, se pueden encontrar sitios de redes locales de decrecimiento, asociaciones, e incluso algún partido político por el decrecimiento (en Francia nació en abril de 2006 el “Parti pour la décroissance”).  

Bilbao, 20 de julio de 2007 Iñaki Valentín Pérez 

 (1)     EPA (Encuentro Plural Alternativo) es una corriente interna de Ezker Batua-Berdeak(2)     Nicholas Georgescu Roegen,  (Rumanía1906- Estados Unidos1994)(3)     Informe sobre el “factor 4” para el Club de Roma del Rocky Mountain Institute (EEUU) y el Instituto para el Clima, el Medio Ambiente y la Energía de Wuppental (Alemania). 1996.(4)     Le Monde Diplomatique, Noviembre de 2003(5)     Catedrática de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad del País Vasco y Premio Euskadi de investigación 2005(6)     http://corporate.esselte.com/esES/AboutUs/Datos.html  

 
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